18 ago
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Revista Lombriz
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San Juan Bautista
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Jorge Rodríguez. El Midagri renovó dos posiciones estratégicas de su conducción con el nombramiento de José Angello Tangherlini Casal como viceministro de Desarrollo de Agricultura Familiar e Infraestructura Agraria y Riego, y de
Manuel Felipe Layseca Ortigas como viceministro de Políticas y Supervisión del Desarrollo Agrario. Los cambios apuntan a reforzar dos frentes decisivos para el campo peruano: la ejecución de infraestructura que permita cerrar brechas productivas y una mayor articulación de las políticas de agricultura familiar , financiamiento y desarrollo rural.
La designación de ambos funcionarios ocurre en un sector que enfrenta retos simultáneos: mejorar la productividad de los pequeños productores, ampliar el acceso al financiamiento, modernizar los sistemas de riego y fortalecer la capacidad del Estado para convertir programas y proyectos en resultados concretos. En ese escenario, sus trayectorias previas combinan gestión pública, economía, desarrollo productivo, inclusión financiera y acción climática.
DOS VICEMINISTERIOS CON IMPACTO DIRECTO EN EL CAMPO Tangherlini llega al viceministerio vinculado directamente con la agricultura familiar y la infraestructura agraria con una formación económica orientada a las finanzas y el desarrollo. Es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y cuenta con una maestría en Finanzas por la Universidad ESAN.
También cursó estudios de Maestría en Economía, con mención en Desarrollo Económico, en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Su experiencia en el aparato público tiene un componente particularmente relacionado con el agro. Fue director ejecutivo del Programa de Desarrollo Productivo Agrario, Agro Rural, además de haber ocupado previamente la dirección del área de administración. En este espacio tuvo contacto con programas destinados a atender necesidades productivas y de infraestructura de los agricultores, especialmente en zonas rurales.
Antes de ello, trabajó en el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), donde ejerció como jefe de Atención al Usuario Intermedio. También desempeñó una función similar en el Programa de Compensaciones para la Competitividad,
Agroideas.
Su perfil combina, por tanto, gestión económica y experiencia en programas públicos. El desafío será trasladar esa experiencia a una cartera donde las necesidades son concretas: sistemas de riego que funcionen, caminos rurales que conecten zonas productivas y proyectos que permitan elevar el rendimiento y los ingresos de los agricultores.
POLÍTICAS AGRARIAS BUSCAN MÁS ARTICULACIÓN El segundo cambio se produce en el viceministerio encargado de las políticas y la supervisión del desarrollo agrario. Manuel Felipe Layseca Ortigas asumirá esta función después de acumular más de 15 años de experiencia en programas de desarrollo, inclusión financiera y acción climática.
Su trayectoria incluye la subgerencia de Promoción Financiera de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide) y la coordinación de proyectos en Fondobosques. Este recorrido incorpora una dimensión relevante para el agro: la posibilidad de conectar las políticas públicas con mecanismos financieros y herramientas orientadas a la sostenibilidad.
Layseca es especialista en formulación, monitoreo y evaluación de programas sociales, gestión de capital humano y relaciones interinstitucionales. En términos prácticos, su tarea estará relacionada con cómo se diseñan, coordinan y supervisan las políticas que atraviesan al sector agrario.
La agricultura peruana necesita que estas políticas no queden aisladas entre ministerios, gobiernos regionales, municipios y organismos especializados. El productor enfrenta simultáneamente problemas de acceso al crédito, tecnología, agua, mercados, asistencia técnica y adaptación climática. La respuesta requiere coordinación y objetivos medibles.
EL RETO ES CONVERTIR GESTIÓN EN RESULTADOS Los nombramientos adquieren relevancia porque el desempeño de ambos viceministerios puede repercutir directamente en la competitividad del campo. La infraestructura de riego, por ejemplo, no se limita a construir canales. Su verdadero impacto aparece cuando permite disponer de agua de manera más eficiente, ampliar áreas productivas, reducir pérdidas y generar mejores condiciones para cultivos con mayor valor comercial.
En la agricultura familiar, ese desafío es todavía mayor. Miles de productores operan con pequeñas parcelas y recursos limitados, por lo que el acceso a infraestructura, financiamiento y tecnología puede determinar si permanecen en una economía de subsistencia o avanzan hacia una producción orientada al mercado.
La incorporación de perfiles con experiencia en financiamiento y gestión de programas también abre una posibilidad para mejorar el vínculo entre inversión pública y actividad privada. Una política agraria eficaz debe facilitar que los productores puedan acceder a crédito, adoptar tecnología, cumplir estándares de calidad y aprovechar cadenas de comercialización más rentables.
El componente climático será igualmente determinante. Sequías, lluvias intensas, degradación de suelos y disponibilidad irregular de agua ya condicionan las campañas agrícolas. Por ello, la gestión del sector tendrá que incorporar soluciones que permitan producir más con menos recursos y reducir la vulnerabilidad de las comunidades rurales.
El nuevo equipo enfrenta así una tarea que va más allá de ocupar dos cargos. Tangherlini tendrá bajo responsabilidad un frente donde la ejecución de obras y el fortalecimiento productivo deben traducirse en resultados visibles en el territorio. Layseca deberá contribuir a que las políticas agrarias tengan continuidad, seguimiento y capacidad de respuesta.
La expectativa estará en la capacidad de ambos para transformar experiencia técnica en decisiones que lleguen al productor. En un campo presionado por el clima, las brechas de infraestructura y las dificultades de financiamiento, el principal indicador de esta nueva etapa no será el número de programas anunciados, sino cuánto de esa gestión logra convertirse en productividad , ingresos y mejores oportunidades para las familias rurales. (FOTOS: MIDAGRI)
📌 Midagri mueve fichas clave para acelerar el desarrollo agrario (San Juan Bautista)
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